Rodilla
Lesión del ligamento cruzado anterior y reconstrucción del LCA
Evaluación y tratamiento de las lesiones del ligamento cruzado anterior, desde la rehabilitación sola hasta la reconstrucción artroscópica, con la elección del injerto y la recuperación planificadas según el deporte o el trabajo al que usted desea regresar.

Contamos con intérpretes de español disponibles en persona y por teléfono para ayudarle a comprender su diagnóstico, sus opciones de tratamiento y las instrucciones de recuperación.
¿Qué es una lesión del LCA?
El ligamento cruzado anterior (LCA) estabiliza la rodilla frente a los movimientos de giro y al desplazamiento de la tibia hacia adelante. La mayoría de los desgarros ocurren sin contacto —al cortar, aterrizar o frenar bruscamente— con frecuencia acompañados de un chasquido, hinchazón rápida en pocas horas y la sensación de que la rodilla no es confiable al cambiar de dirección.
Los desgarros del LCA se acompañan a menudo de otras lesiones: desgarros de menisco, lesiones del cartílago, contusiones óseas y, en ocasiones, lesiones de los ligamentos colaterales. Identificar esas lesiones asociadas forma parte de la planificación, porque un menisco reparable cambia tanto la urgencia como la operación.
Síntomas frecuentes
El patrón suele ser característico y muchos pacientes sospechan el diagnóstico antes de que las imágenes lo confirmen.
- Un chasquido en el momento de la lesión al cortar, aterrizar o frenar.
- Hinchazón que aparece en pocas horas.
- Dificultad para estirar o doblar completamente la rodilla en los primeros días.
- Sensación de inestabilidad o de que la rodilla se vence al girar o en terreno irregular.
- Desconfianza en la rodilla al practicar deporte, incluso cuando el dolor ya cedió.
Causas frecuentes
La mayoría de las lesiones del LCA ocurren sin contacto en deportes de giro —baloncesto, fútbol, fútbol americano, esquí y voleibol— cuando la rodilla rota sobre el pie apoyado. Las lesiones por contacto y los traumatismos laborales o de tránsito representan el resto, y con más frecuencia se asocian a lesiones de otros ligamentos.
¿Cuándo consultar a un cirujano ortopédico?
Una rodilla que se hincha rápidamente después de una lesión con giro debe evaluarse. La valoración pronta es especialmente importante cuando la rodilla se traba o no puede estirarse, lo que puede indicar un desgarro de menisco desplazado, y cuando la meta es regresar a un deporte de giro o a un trabajo físico.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
El examen evalúa directamente el ligamento, además de los meniscos y los demás ligamentos. Las radiografías descartan fracturas y evalúan la alineación; la resonancia magnética confirma el desgarro y define las lesiones asociadas.
Antes de la cirugía, la prioridad es una rodilla tranquila: extensión completa, poca hinchazón y cuádriceps reactivado. Esta fase de prehabilitación mejora de forma medible la recuperación posterior.
Tratamiento sin cirugía
No todos los desgarros del LCA requieren reconstrucción. Los pacientes cuyas actividades no implican cortes ni giros pueden funcionar bien con un programa estructurado que restaure el movimiento, la fuerza del cuádriceps y los isquiotibiales y el control neuromuscular, a veces con una rodillera para actividades específicas.
Esta opción se reevalúa con el tiempo. La inestabilidad persistente, un desgarro de menisco que necesita protección o el plan de regresar a un deporte de giro orientan la conversación hacia la reconstrucción. Una consulta con el Dr. Horner puede ayudar a determinar si el manejo sin cirugía es una buena opción para su lesión y sus objetivos.
La operación
La reconstrucción sustituye el ligamento desgarrado por un injerto, ya que un LCA roto generalmente no cicatriza recuperando una longitud funcional. El injerto se pasa por túneles ubicados en los sitios de inserción originales y se fija en ambos lados para que pueda cargarse durante la rehabilitación mientras se incorpora.
Cuando hay desgarros de menisco, se reparan o se regularizan en la misma cirugía, y las lesiones del cartílago se tratan según corresponda. La cirugía se realiza principalmente por artroscopia y habitualmente es ambulatoria.
Elección del injerto para la reconstrucción del LCA
La reconstrucción del LCA utiliza un injerto de tejido para sustituir el ligamento desgarrado. Un autoinjerto utiliza tejido propio del paciente; un aloinjerto utiliza tejido de donante.
El Dr. Horner elige el injerto junto con cada paciente, considerando la edad, los objetivos de actividad, las cirugías previas y las preferencias personales. Su enfoque habitual incluye:
- Autoinjerto de tendón rotuliano: con frecuencia preferido en pacientes jóvenes —aproximadamente menores de 25 años— o en quienes practican deportes de competencia de alto nivel.
- Aloinjerto: una opción que el Dr. Horner considera en pacientes de aproximadamente más de 25 años cuya práctica deportiva es recreativa.
- Autoinjerto de tendón del cuádriceps: puede considerarse en cirugía de revisión cuando ya se utilizó el tendón rotuliano, en pacientes con cartílagos de crecimiento abiertos, o por preferencia del paciente.
Una decisión individual
Estas son preferencias generales y no límites estrictos de edad. Su consulta incluye una conversación sobre los beneficios y las desventajas de las opciones adecuadas para usted, y la decisión se toma siempre en conjunto.
¿Qué es la tenodesis extraarticular lateral (LET)?
La LET es un procedimiento adicional que se realiza en la parte externa de la rodilla y que puede combinarse con la reconstrucción del LCA para mejorar la estabilidad rotacional.
La investigación respalda su uso en pacientes seleccionados con mayor riesgo de volver a lesionarse. Por ejemplo, el ensayo aleatorizado STABILITY encontró menos rupturas del injerto cuando se añadió la LET a la reconstrucción del LCA con autoinjerto de tendones isquiotibiales en pacientes jóvenes de alto riesgo. Este resultado corresponde a ese grupo específico y no significa que la LET sea necesaria para todos los pacientes.
El Dr. Horner considera la LET de forma individual y es más probable que la recomiende en pacientes que:
- Practican deportes con cortes y giros.
- Presentan mayor laxitud de la rodilla.
- Muestran inestabilidad rotacional en el examen, incluida una prueba de pivot-shift positiva.
- Se someten a una reconstrucción de revisión del LCA.
Reconstrucción de revisión del LCA
El Dr. Horner considera la LET en casi todos los casos de reconstrucción de revisión del LCA, y la recomendación final se adapta a cada paciente.
Recuperación después de la reconstrucción del LCA
La recuperación depende de su evolución y de si se realizan otros procedimientos, como una reparación de menisco, junto con la reconstrucción del LCA.
Fisioterapia, rodillera y muletas
La fisioterapia normalmente comienza durante la primera semana después de la cirugía. La mayoría de los pacientes utilizan rodillera y muletas durante aproximadamente 2 a 4 semanas.
Los pacientes a quienes no se les realizó una reparación de menisco generalmente pueden apoyar el peso según lo toleren de inmediato, usando muletas para mayor comodidad y apoyo. Después de una reparación de menisco, el Dr. Horner suele recomendar apoyo de punta de pie durante 2 a 4 semanas, según la gravedad del desgarro. Esto significa apoyar el pie ligeramente en el suelo para mantener el equilibrio mientras las muletas soportan su peso.
Sus indicaciones posoperatorias especificarán las restricciones adecuadas para su cirugía.
Regreso al trote
Muchos pacientes comienzan a trotar alrededor de los 3 a 3½ meses después de la cirugía. La progresión depende del movimiento de la rodilla, la mecánica de la marcha, las pruebas de fuerza y el avance general de la rehabilitación. El Dr. Horner y su fisioterapeuta determinarán cuándo está listo.
Conducir
Conducir puede ser posible alrededor de 2 a 3 semanas después de una cirugía de la rodilla izquierda si el vehículo es automático, o de 4 a 6 semanas después de una cirugía de la rodilla derecha.
Estos plazos son estimados. Usted debe estar autorizado para conducir, haber suspendido los analgésicos opioides u otros medicamentos que afecten la conducción, y tener suficiente control para manejar el vehículo con seguridad y responder ante una emergencia.
Regreso al trabajo
Algunos pacientes pueden retomar trabajo de escritorio desde una semana después de la cirugía. Los trabajos que implican levantar peso o actividad física exigente pueden requerir varios meses antes de regresar a todas las tareas.
Cuando es apropiado, el Dr. Horner puede coordinar con su lugar de trabajo para definir restricciones temporales o funciones modificadas que permitan un regreso más temprano.
Regreso a deportes con cortes y giros
El Dr. Horner generalmente considera los 7½ meses como el momento más temprano posible para regresar a los deportes de giro. Alcanzar ese plazo no significa automáticamente que usted esté listo para jugar.
La autorización requiere la evaluación tanto del Dr. Horner como de su fisioterapeuta. Antes de volver a competir, los pacientes deben haber avanzado con éxito por las etapas de carrera, sprint, cortes, giros, ejercicios específicos del deporte y participación en entrenamientos, con la guía de su equipo de rehabilitación. La decisión depende de su fuerza, la calidad de su movimiento, la función de la rodilla y su preparación para las exigencias de su deporte.
Atención con el Dr. Horner
El Dr. Horner es un cirujano ortopédico certificado que completó formación de subespecialidad en medicina deportiva y cirugía de hombro en Rush University Medical Center, y ha atendido a atletas profesionales en Chicago. Las lesiones del LCA en atletas y adultos activos son una parte central de su práctica, y la rehabilitación se planifica junto con la cirugía y no después de ella.
Atiende en Oak Brook los lunes, Little Village los miércoles y St. Charles los jueves.
Para solicitar una evaluación, llame al (877) 377-1188. Hay intérpretes de español disponibles en persona y por teléfono.